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Pan y piedra

“Puede ser que la gente nos tome por locos, que nos digan que somos descerebrados, como tantas personas que luchan por sus derechos. Pero vamos a demostrar que vale la pena luchar por cada puesto de trabajo. Seremos insensibles a las decisiones del comité de acreedores acerca de nuestros despidos” Tonči Drpić, presidente del Sindicato Independiente de Jadrankamen

Con estas palabras el líder de la cantera en la isla de Brač en Croacia el 5 de junio del año pasado anunció una lucha sin tregua, una guerra total contra todos los que se han comprometido en Zagreb, Split y en su pueblo Pučišće para liquidar esta mina que proporciona piedra desde hace siglos.

Tonči Drpić, dirigente sindical
Tonči Drpić, dirigente sindical

A la cabeza de las luchas sociales en Croacia, cada vez más duras, amargas y decididas, la empresa de ”colecta de piedras”, como se dice en la jerga del oficio, ha marcado la vida de la isla más grande de Croacia con un sello que no es la mera disputa laboral, sino una verdadera guerra social. Y dura más de un año. Oficialmente la empresa Jadrankamen (piedra del Adriático) se liquida judicialmente, los salarios no se pagan desde hace meses, los trabajadores se oponen a la clausura y el popular Tontchi declara la “desobediencia civil” al Estado entero. El desafío está en marcha, ¿quién va a ganar?

Si la piedra de Istria ha suministrado toda la ciudad de Venecia desde el primer milenio, la piedra de mármol blanco de Brac, llamada “VESELJE” (fiesta, alegría), de grano fino y más dura, por lo tanto capaz de ser pulida (como la Comblanchien de Borgoña, que es de color gris), ha proporcionado durante siglos piedra para los palacios de los ricos mucho más allá del Adriático: Palacio de Diocleciano en Split, el Parlamento húngaro en Budapest, el Ayuntamiento de Viena, la Casa Blanca en Washington. Más recientemente, la famosa plaza Stanislas en Nancy, una obra maestra del siglo XVIII, está totalmente pavimentada esta piedra croata. Había y hay siempre demanda para los numerosos clientes que se impacientan ante la puerta. Los bloques están disponibles, las máquinas listas para ponerse en marcha, los trabajadores sólo piden trabajar, pero como la cuenta del banco está bloqueada, todo está bloqueado.

Este absurdo es la imagen del capitalismo mafioso que corroe los países de Europa Central y Oriental como un cáncer: es capaz de liquidar a las empresas más exitosas, despedir a miles de trabajadores y mandarlos al paro, todo por unos pocos metros cuadrados de buenas inversiones inmobiliarias. La democracia actual, ya sea de color conservador o  social-demócrata, sólo es una correa de transmisión de un capitalismo depredador. Los sindicalistas croatas más avanzados  ven desde hace tiempo la larga mano del capital internacional, protegido por Bruselas. Pero sobre el plano político la clase trabajadora croata, al igual que la de los países vecinos de Europa Central y Oriental, no tiene su expresión política, no tiene una sola persona diputada que sea suya, porque el capital mafioso se ha apoderado de la prensa y las instituciones políticas. Y a medida que Croacia fue admitida recientemente en la Unión Europea, la famosa “estrategia de shock” no ha hecho más que empezar …

Intervención dela policía antidisturbios en Pučišće
Intervención dela policía antidisturbios en Pučišće

Los rostros de los hombres de piedra son de un bronce profundamente moldeado por el sol, el sudor y el polvo blanco. La dureza de la vida imprime en sus familias, desde hace generaciones, el mismo espíritu de solidaridad y determinación experimentado por los mineros. Sus mujeres tienen una asociación local llamada “mujeres de piedra”. Desde la Segunda Guerra Mundial han “recolectado” miles de metros cúbicos. El suelo generoso de la isla y las manos ágiles han aportado  muchas divisas para el Estado. Más de un burócrata local o nacional se ha servido piedra en este sitio; se ha suministrado al palacio de Split, al ayuntamiento e incluso a las casas de la cantera del pueblo. Los trabajadores tienen tal orgullo de su trabajo y su piedra, que hablan de ella como de sus esposas, son capaces de bordarla durante horas. Hace unos días, con la ayuda de cineastas, escultores y sociólogos que simpatizan con su lucha, organizaron una fiesta en Zagreb con el lema ”Pan hecho de piedra”.

Durante las últimas décadas también han perfeccionado sus herramientas, comprado modernos aserraderos, sustituido la maza y la cuña por el alambre de diamante. Pero he aquí que los cambios más importantes llegaron hace veinte años. El nuevo poder surgido de la desintegración de Yugoslavia, el nacionalista y anticomunista Tudjman y su partido HDZ, puso en marcha una privatización obligatoria y mafiosa con el pretexto de la defensa nacional contra la agresión serbia. Tanto es así que el jefe de la pirámide mafiosa, el heredero de Tudjman y el primer ministro croata, Ivo Sanader, se encuentra actualmente en prisión en bajo graves cargos de corrupción. Con el turismo como la principal actividad económica, llegó dinero negro de todas partes para ser blanqueado, mientras que el país se hizo pedazos, tanto en la industria, como en la agricultura. Un empleado por un jubilado, uno de cada tres trabajadores en paro, salarios balcánicos para precios occidentales… El precio del gas y la electricidad aumentaron un 20% en mayo pasado. Esta es la actual Croacia. El sueño sueco se convirtió en la pesadilla griega.

Como la privatización fue declarada símbolo de democracia y progreso, los 800 trabajadores de Jadrankamen se vieron obligados a comprar las acciones de la empresa, por sumas irrisorias, revendidas inmediatamente después a precios también simbólicos. Ellos no querían convertirse en capitalistas, sino solamente salvar sus puestos de trabajo. Sin embargo, el comprador de la mayoría de los títulos es del entorno de Tudjman, su compañero de entrenamiento en el tenis, el playboy Bruno Orešar, que resultó ser propietaria de otras importantes empresas de Split, incluyendo la construcción, todas hoy en fase de liquidación judicial. Jadrankamen era la que tenía el filón mayor, la que le ingresaba el grueso de beneficios, permitiendo al dueño combinar operaciones financieras de todo tipo. Pero en vez de que el gobierno metiera mano en nombre del “abuso de un bien social”,  todas las cuentas bancarias han terminado en números rojos e incluso el mismo propietario pide liquidación judicial, lo cual es contrario a la ley. En lugar de que la justicia ponga al mafioso a la cárcel, éste hizo actuar a su viejo compañero político quien le dijo a la corte que no se metiera donde no le interesa, pero en cambio sí dijo que hay que vender la propiedad en una subasta para pagar al estado y los bancos(¡como únicos acreedores!), mientras que los trabajadores deben ir a la oficina de empleo. En resumen, todo es legal.

Bruno Orešar, tenista convertido en explotador de mármol: millones de euros que han salido de la caja de la empresa...
Bruno Orešar, tenista convertido en explotador de mármol: millones de euros que han salido de la caja de la empresa...

Esta negación de la justicia más elemental levantó a los trabajadores en cólera, obviamente,  que se declararon en huelga y ocuparon las instalaciones, incluidas las oficinas. Ya en abril de 2011 entendieron de qué iba la historia: por una hora de huelga, declarada “ilegal” por el Tribunal de Comercio de Split, debido a la denuncia de un dueño que nunca ha puesto un pie en una cantera (o sea, un paro entre las 10 y 11 horas del 21 de febrero), ¡les quitaron los salarios de meses! A principios de mayo de 2012, el Tribunal de Split, les envío un liquidador conocido por sus engaños. Los trabajadores lo metieron de patitas en la calle, con sus seis guardaespaldas, cabeza rapada, tatuajes y gafas de sol inevitables, todos graciosamente pagados a cuenta de los salarios no reembolsados desde hace meses.

Los sindicalistas fueron a Zagreb, el gobierno socialdemócrata se comprometió a resolver el asunto. Pero en lugar de eso el ministro envió a la isla doscientos policías antidisturbios en plena noche, equipados con la última moda “anti motín” para desalojar a los huelguistas y los 25 policías locales. Diez trabajadores fueron detenidos en sus casas en coches celulares. En Pučišće hubo consternación, rebelión de toda la población. La oposición en el Parlamento tuvo la oportunidad para ganar puntos: el ministro del Interior dijo que no hizo otra cosa que ponerse a disposición del colega de Justicia. El alcalde de la localidad, Kaštelan, hombre de la derechista HDZ, cómplice de triquiñuelas de Orešar desde hace tiempo y miembro de la junta de acreedores, presionó a los católicos para que se quejaran de los sindicalistas, que sacan a sus hijos junto con los maestros de escuela para que actúen como escudos frente a los antidisturbios: los “rojos” manipulan a los niños y “¡les impiden ir a rezar en paz a la iglesia!”

Los trabajadores fueron puestos en libertad el mismo día, la prensa armó jaleo, algunos diputados laboristas protestaron, sindicalistas croatas mostraron su solidaridad, empresas hermanas de Split, también. El primer liquidador judicial dimitió, pero el nuevo – una mujer, recibida con una rosa blanca – continuó el viejo procedimiento. El sindicato elaboró una propuesta viable que podía pagar sus deudas, mantener 290 puestos de trabajo y reanudar la producción dentro de las 24 horas, siempre y cuando la empresa se la quedara el Estado (que es el principal acreedor), y que se les confiara el control sobre la producción. ¡En vano! El dogma liberal lo admite todo menos el control de los trabajadores, en este caso legítimo y muy fiable, ya que las existencias están disponibles, los clientes están en la puerta, las máquinas están engrasadas ​​y los trabajadores llenos de entusiasmo para ir a trabajar,…¡¡ya que la ociosidad forzosa mata!! ¡Se puede conseguir incluso los ingresos del IVA para Hacienda! De ninguna manera. El capitalismo es incompatible con los deseos pacíficos y productivistas de los trabajadores. Empuja inexorablemente a la guerra social. Tontchi y sus compañeros lo comprendieron y se afirmaron en la resistencia total. Su isla y su cantera es su fortaleza. En la parte delantera de la fachada del Ayuntamiento está escrito en letras grandes: “NEĆE PROĆI” (“¡No pasarán!”). Se gane o no, este caso es ahora ya nacional: ¿serán los trabajadores o la mafia quien gane la partida?

Es en este contexto político que el pequeño grupo trotskista croata “Radnická Borba” (Lucha Obrera), que durante dos años trabaja seriamente en su propia formación política y teórica -lo que está lejos de ser el caso de los “grandes” grupos trotskistas en Francia y en otros lugares, teórica y políticamente infectados de electoralismo de fin de semana- han intervenido directamente como un grupo político entre los trabajadores de Brac. A veces venían de muy lejos, de Eslavonia. Consideran que el programa de transición de la Cuarta Internacional no está en absoluto sobrepasado y se inspiran en él para ofrecer a los trabajadores las reivindicaciones transitorias:

Militante de Radnička Borba en apoyo a los obreros de Jadrankamen
Militante de Radnička Borba en apoyo a los obreros de Jadrankamen

“Sois vosotros los trabajadores los que creasteis esta empresa y Jadrankamen os pertenece. Por lo tanto, debe pertenecer al Estado bajo control obrero. Control obrero, porque no se puede confiar en el gobierno o los directivos que siguen siempre sus propios intereses. Si se dejan las empresas a los tiburones [1], políticos, burócratas y gerentes, la corrupción, el abuso criminal y la decadencia seguirán haciendo estragos. Sólo el control de los trabajadores puede asegurar el funcionamiento de la empresa en interés de la mayoría que vive y trabaja aquí. “

“Podemos ver aquí claramente que el Estado no es neutral, sino que protege a los capitalistas. La política del SDP es la misma que la del HDZ. Tenemos que enviar a la policía contra los que roban y destruyen la vida de los trabajadores de la empresa. Son los mafiosos quienes tienen que estar tras las rejas.”

“Vuestros intereses son los de la mayoría de los oprimidos – los trabajadores, estudiantes, parados y pensionistas-. Somos el 99% de la sociedad croata y el poder debe pasar a nuestras manos, y no a las de los nuevos ricos, hombres del gran capital y sus agentes políticos, a quienes financian las campañas. Jadrankamen es uno de los principales frentes de la lucha para este cambio y no podemos dejarlo caer.”

 

Radoslav Pavlović

Las ideas expresadas por el autor no reflejan necesariamente las opiniones de Radnička borba.



[1]  Se conocen comúnmente como tiburones (tajkun, en croata) en todos los países de los Balcanes a los nuevos propietarios de las empresas, adquiridas sin haber pagado ningún dinero, simplemente por medio de un juego de escrituras de acuerdo con los ministros de los partidos políticos, a quienes financian. Aun cuando suceda en raras ocasiones que la justicia los pilla con las manos en la masa, los bienes sociales de la empresa se ​​han evaporado y, mientras tanto los trabajadores empobrecidos son dirigidos a las agencias de empleo estatales, que no tienen dinero para la indemnización, o nuevos puestos de trabajo que ofrecer.

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